FALSAS CREENCIAS SOBRE EL TDAH

Comportamientos impulsivos, dificultad para mantener la atención, hiperactividad… Estos son algunos de los comportamientos que conforman la sintomatología de una enfermedad que, pese a ser infravolarada a menudo, afecta a la vida de los niños y puede prolongarse hasta la edad adulta: el TDAH. .

 

Analizamos que es al TDAH

 

El TDAH es un trastorno de origen neurobiológico. Los síntomas comienzan en la infancia y se caracterizan por la presencia de una excesiva actividad motriz, impulsividad y defecto de atención.
En los niños con TDAH persisten patrones de conducta propios de edades inferiores. Existen evidencias científicas de que el TDAH es un trastorno del funcionamiento cerebral.
Hoy disponemos de la información necesaria para realizar un diagnóstico y tratamiento que puede mejorar mucho la vida de las personas que padecen TDAH y de las de su entorno.

Cada vez sabemos más sobre el TDAH gracias a los estudios de imágenes del cerebro y otras investigaciones. Sin embargo, todavía hay muchos mitos que causan confusión y dificultan que las personas con TDAH obtengan el apoyo que necesitan en la escuela. Con el objetivo de reducir el estigma y favorecer su reconocimiento y detección precoz, pretendemos aclarar algunos de estos falsos mitos.

 

El TDAH no existe

Existe mucha controversia en relación con la posible invención del trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Uno de los mitos más extendidos es que el TDAH no existe, que es un invento de la Psiquiatría norteamericana para vender medicación.
Hay quien dice que es una enfermedad “nueva” debida a que sometemos a los niños a mucha presión y que están expuestos a mucho estrés. Pero esto no es así. El TDAH habrá existido siempre, pues es un trastorno neurológico. Otra cosa distinta es que no se diagnosticaba hasta hace relativamente poco.

El TDAH fue descrito ya en 1865 por el Alemán Hoffman en el cuento Der Struwwelpeter y en 1902 por el Inglés Still y por el Español Rodríguez-Lafora. Inicialmente se llamó Disfunción Cerebral Mínima, luego (1950) Síndrome Hipercinético, más tarde (1960) Síndrome del Niño Hiperactivo o Reacción Hipercinética de la Infancia, y más recientemente (1980) se cambió el nombre a Trastorno por Déficit de Atención (con o sin Hiperactividad) (TDA con H, TDA sin H). Desde 1994 se llama TDAH, con tres subtipos: combinado, inatento e hiperactivo-compulsivo. En 1998 la American Medical Association describió el TDAH como “uno de los trastornos mejor estudiados en medicina, en el que los datos globales sobre su validez superan a los de muchas enfermedades”.


El TDAH es una moda

Otro de los prejuicios más extendidos es que el TDAH está de moda. Es cierto que en la actualidad existe una mayor sensibilidad con respecto a los niños con TDAH. Antes se consideraba que tenían mal carácter o que estaban mal educados, sin contemplar la posibilidad de que existieran problemas neurobiológicos y psicosociales que causaran sus conductas. En la actualidad, las cosas están cambiando; hay más interés por el tema, lo cual no significa que sea una moda pasajera. Cada vez se publican más estudios e investigaciones, respondiendo a un serio interés en mejorar la calidad de vida de estos niños y por ende, la de sus familiares y profesores.


El TDAH se cura

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, de origen neurobiológico .Al igual que el resto de trastornos del neurodesarrollo, el TDAH
prevalece a lo largo de la vida, pudiendo afectar negativamente el desarrollo de una persona. El tratamiento ayuda a reducir la sintomatología y permite que los afectados no vean su calidad de vida tan afectada; por ello, los adultos con TDAH que no han recibido un tratamiento adecuado suelen tener problemas laborales, económicos y de pareja, y es frecuente que sufran problemas psiquiátricos asociados, como la depresión.

Por estas razones, una detección precoz es fundamental; esto posibilitará que los síntomas pueden paliarse o disminuir con el tiempo, permitiendo que el niño desarrolle plenamente todas sus potencialidades.


Los síntomas de TDAH son leves, se trata de una enfermedad falsa, fruto del poco aguante de los padres de hoy, del perfeccionismo y la exigencia excesivas

El TDAH tiene un efecto muy negativo sobre la persona que lo padece. A largo plazo, y si no se trata correctamente, reduce seriamente el rendimiento académico del niño y desemboca en fracaso escolar, generando abandono de los estudios o repetición del curso. Además afecta el desarrollo social y emocional del niñoDebido a los múltiples problemas en las relaciones con los compañeros por su impulsividad, los niños con TDAH tienden a tener pocos amigos, poco duraderos, y las relaciones son menos estrechas. Por ello el TDAH no afecta sólo a nivel educativo.
Por los problemas derivados del TDAH son frecuentes los síntomas depresivos e incluso la depresión. Los niños con TDAH no tratado desarrollan con frecuencia comportamientos negativistas: desobediencias progresivas, desafío a la autoridad y poco a poco problemas de conducta mayores, e incluso abuso de alcohol y drogas.
Los niños con TDAH que no reciben tratamiento correcto suelen alcanzar trabajos o profesiones por debajo de su capacidad. También son más susceptibles de tener otros problemas si no se les trata adecuada y tempranamente.
No todos los casos de TDAH son iguales. Hay casos leves, moderados y graves. Además, las comorbilidades y conescuencias de no tratar el trastorno son diferentes en cada persona. Pero es importante que comprendamos que el TDAH es mucho más que “poco aguante” o “exigencias excesivas”.


El TDAH es culpa de los padres, es un problema de educación

Otro de los mitos más extendidos es que el TDAH es un problema de educación El TDAH es un trastorno con una gran carga genética (coeficiente de heredabilidad del 75%).

Es por ello, que el TDAH no es culpa de los padres ni tiene que ver con la educación recibida. El trastorno no aparece por una mala educación, por falta de comunicación padres-hijos, por falta de afectividad,… aunque todos estos factores pueden agravar la situación cuando sí existe el trastorno de base.
El TDAH tampoco  es el resultado de poca disciplina, aunque los comportamientos que se derivan del trastorno pueden exigir otros estilos de crianza eficaces. Sin embargo, establecer límites de manera incoherente y otras prácticas de crianza ineficaces pueden empeorar su expresión.
A los padres se les suele culpabilizar  de no lo saber educar, tanto en el entorno educativo como en el familiar. Extender este mito provoca que las familias se sientan culpables y, en algunos casos, no busquen la ayuda necesaria para sus hijos debido a este tipo de pensamientos.


El TDAH sólo afecta en la niñez y desaparece en la adolescencia

El TDAH es un trastorno crónico que persiste en la edad adulta y durante toda la vida, si bien es cierto que los síntomas van cambiando en función de la edad de la persona que la padece. Es cierto que algunos síntomas de hiperactividad disminuyen con la edad. Sin embargo, la inatención y especialmente la impulsividad permanecen en adolescentes y adultos. 
Se estima que la tercera parte de los niños con TDAH dejará de tener TDAH antes de la adolescencia, la tercera parte dejará de tener TDAH antes de la edad adulta, y la tercera parte seguirá teniendo TDAH de adultos.

 

El TDAH sólo afecta a los niños y no a las niñas


Las niñas con TDAH suelen pasar desapercibidas con más facilidad, porque tienen menos hiperactividad y menos conductas negativistas desafiantes. Comparadas con los niños tienen menos comorbilidad con trastornos de conducta, trastornos del aprendizaje y depresión, pero más comorbilidad con trastornos de ansiedad.

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Los niños en edad preescolar no lo sufren

El TDAH es un trastorno con el que se nace. Otra cosa es cuándo empieza a mostrar los síntomas. Muchas veces ya se observan en la edad preescolar. Si bien un niño pequeño puede tener normalmente características de comportamiento hiperactivo o impulsivo, estas también pueden ser síntomas de TDAH. Un pediatra evaluará la intensidad de estos comportamientos en un niño en edad preescolar para ayudar a hacer el diagnóstico.


Si es capaz de concentrarse en algo, no tiene TDAH

Se han identificado tres tipos de TDAH: hiperactivo-impulsivo (predominan los síntomas de hiperactividad e impulsividad), inatento (predominan los síntomas de falta de atención) o combinado (predominan síntomas de hiperactividad, impulsividad e inatención). El TDAH inatento presenta problemas con las tareas que requieren atención por largos períodos de tiempo, no tanto actividades que sean muy interesantes o estimulantes.
Los niños que sólo tienen TDAH de tipo hiperactivo/compulsivo no tienen porqué presentar ningún problema de atención.
En lo que refiere al tipo inatento, existe la falsa creencia que si un niño es capaz de concentrarse con cosas, por ejemplo, los videojuegos, no puede ser que tenga TDAH. Pero la cosa está en que para las tareas que él considere “divertidas”, no le costará concentrarse. El problema viene con las tareas “obligatorias” que requieran prestar atención durante mucho tiempo, como por ejemplo, la escuela.


Si no hay hiperactividad, no tiene TDAH

La hiperactividad no siempre aparece. Como ya hemos visto, existen 3 tipos de TDAH, y en el tipo inatento no existe hiperactividad.
De hecho, el trastorno se denomina Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad.



La televisión y los videojuegos pueden ser un factor de riesgo para su desarrollo

El TDAH es un trastorno neurobiológico, se nace con ello, por lo que la ver la tele o jugar a videojuegos no es una causa para su aparición.
Sin embargo, ver contenido violento en televisión o videojuegos puede afectar a niños con TDAH, que de por sí tienen comportamientos hiperactivos y dificultades para aprender lo que está bien o lo que está mal.

El niño con TDAH ses inmaduro y vago


Es verdad que los niños con TDAH son inmaduros, ya que  como en los trastornos del neurodesarrollo se trata de un trastorno en la maduración de su cerebro. Además, en la etapa adolescente, los comportamientos relativos a su esfuerzo han sido castigados por las sucesivas experiencias de fracaso y esto hace que a los chicos con TDAH les cueste más estudiar.


El niño con TDAH es mentiroso y desobediente

Resulta una conducta habitual en los niños y adolescentes con TDAH recurrir a la mentira, el ocultamiento de la información, la omisión, o las estratagemas manipulativas como el chantaje emocional cuando se les presentan situaciones difíciles.
Estas actitudes pueden aparecer desde edades muy tempranas, cuando la resistencia a la frustración es más alta.
Pero, lejos de ser una conducta aislada, estas reacciones pueden convertirse en un hábito de funcionamiento constante y continuo a lo largo del crecimiento, predominando un patrón socioemocional regido por intolerancia a la frustración, rebeldía, manejo de la mentira como medio para eludir las responsabilidades de sus actos o la distorsión de su realidad más próxima.
Mentir es una manera de lidiar con los desafíos, y puede que no se den cuenta de que lo están haciendo, por lo que resulta particularmente difícil que corrijan esta problemática sino se interviene de forma eficaz.


El niño con TDAH es menos inteligente

Una confusión frecuente es la de asociar el TDAH sólo al fracaso escolar y a una menor inteligencia del niño que lo padece. Por término medio los niños con TDAH tienen una inteligencia promedio dentro de la normalidad.
No obstante, recientemente se han hecho estudios que demuestran que el cerebro de las personas con TDAH es diferente al del resto de la población. En el estudio se han detectado diferencias significativas en cinco estructuras distintas del cerebro, así como que el tamaño del cerebro es menor en las personas con TDAH que en la media de la población, por lo que se ha llegado a la conclusión que el TDAH está relacionado con una maduración tardía del cerebro.


El TDAH tiene que ver con factores alimentarios o problemas ambientales

El tema es controvertido, parece existe una falsa creencia que relacionan algunos nutrientes o sustancias presentes en los alimentos con los síntomas del TDAH. No existen evidencias científicas que relacionen estos factores con las causas de este trastorno.


Un niño con TDAH tiene un tumor o una lesión cerebral

Un niño con TDAH no tiene ningún daño físico. Sencillamente, una zona de su cerebro funciona de forma diferente. Se sabe que en el niño con TDAH existe una producción irregular de dopamina y noradrenalina, dos neurotransmisores necesarios para que exista una buena comunicación entre las neuronas y todo funcione normalmente. Este déficit se relaciona con una disminución en la capacidad de la persona para inhibir reacciones o prestar atención.


Un niño tiene TDAH porque su madre tuvo problemas en el parto

Hace unos años, las complicaciones en el parto o inmediatamente después del parto se consideraban un factor de riesgo, tanto para presentar este trastorno como para otros. Hoy se considera que muchos de los casos de TDAH presentan un componente genético. Por tanto, cualquiera de los dos factores es determinante para su aparición.


Es mejor no dar medicación al niño y usar psicoterapia u otros abordajes no farmacológicos

La psicoterapia que ayuda al niño con TDAH es el entrenamiento de los padres sobre los síntomas del TDAH, y sobre cómo controlar y manejar mejor el comportamiento del niño.
También es muy útil el apoyo escolar, con técnicas de estudio, remediando las dificultades del niño, intentando recuperar las áreas en las que tenga especial dificultad o retraso respecto a sus compañeros.
Hay muchos mitos sobre métodos mágicos “alternativos” que pueden mejorar el TDAH pero que no tienen ninguna base científica. Estos “tratamientos” se suelen ofrecer en consultas privadas con gran coste de tiempo y dinero para los padres, y sensación de fracaso para el niño.
El tratamiento del TDAH deber ser primero sin medicación, y si no mejora se puede usar medicación. El tratamiento farmacológico se utiliza para sustituir las intervenciones psicológicas y escolares
El tratamiento del TDAH no debe ser nunca solamente dar la medicación, pero ésta es imprescindible en la inmensa mayoría de los casos.
Los estudios han demostrado que el tratamiento multimodal (la combinación simultánea del tratamiento farmacológico y de las intervenciones psicológicas y escolares) es el más eficaz para el TDAH.
Además, se han realizado estudios comparativos de los efectos de ambos tratamientos administrados de forma individual; en estos casos el tratamiento farmacológico se demostró significativamente más eficaz.
Hay varios tipos de medicinas que han demostrado su eficacia en el TDAH aprobadas para su uso: los estimulantes (en España Metilfenidato: Rubifén®, Concerta® y Medikinet®; fuera de España también Dextro- metilfenidato, dextroanfetamina y mezcla de sales de anfetamina). Estas medicinas actúan principalmente sobre la dopamina. También ayudan las medicaciones no estimulantes como atomoxetina (Strattera®) con efecto principalmente sobre la noradrenalina.
La elección de una u otra medicación debe hacerse de forma individualizada. En todo tratamiento con medicación hay una fase inicial para alcanzar una dosis adecuada, una fase de mantenimiento, donde la respuesta adecuada inicial se ha alcanzado, y una fase de perfeccionamiento, donde se hacen retoques y se atienden problemas emergentes, o nuevos síntomas. La colaboración entre el médico y los padres es esencial en las tres fases.

El tratamiento con psicoestimulantes debe interrumpirse en vacaciones y fines de semana

Los psicoestimulantes afectan positivamente la capacidad atencional y el rendimiento escolar suele mejorar. Sus efectos también son beneficiosos sobre el control de la conducta. Es por ello que su uso debería mantenerse.

Los psicoestimulantes no son seguros y producen múltiples efectos secundarios, y producen adicción

Este tema suele preocupar mucho a los padres. Los psicoestimulantes son fármacos avalados por estudios científicos y muchos años de uso, demostrando con creces su eficacia y seguridad en el tratamiento del TDAH. Sus efectos secundarios (dolor de cabeza, insomnio y disminución del apetito) son leves y desaparecen en unas semanas.
Es un falso mito que el metilfenidato produzca adicción Aunque químicamente el metilfenidato es similar a la anfetamina, a dosis normales en TDAH y por vía oral no produce efecto euforizante. El metilfenidato, al tratar el TDAH, de hecho reduce el riesgo de que el niño en el futuro abuse de drogas, porque disminuye su a impulsividad. Sin embargo, dosis altas de metilfenidato podrían causar efecto euforizante. Por ello, si se usa en chicos con problemas de abuso de drogas o alcohol, debe hacerse con control cercano.


Los medicamentos retrasan el crecimiento

El efecto de los estimulantes sobre el crecimiento ha sido una preocupación de padres y médicos durante años y ha sido muy estudiado.
Algunos estudios han encontrado que la medicación puede ralentizar en algunos casos el crecimiento del niño. Otros han demostrado lo contario. Por ello, los especialistas coinciden en que estos trabajos no son concluyentes.

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