FALSAS CREENCIAS SOBRE LA DISLEXIA

Aunque mucha gente piensa que están íntimamente relacionados, los expertos afirman que no los disléxicos no son ni más ni menos inteligentes que la media. Ni confundir izquierda y derecha es un síntoma determinante de dislexia, ni los niños disléxicos tienen un cociente intelectual más bajo.

Analizamos qué es la dislexia

La dislexia es una  dificultad específica del aprendizaje de origen neurobiológico que afecta a entre el 5 y el 10% de la población. Se caracteriza por una serie de dificultades en el reconocimiento preciso y fluido de palabras y por problemas de ortografía y decodificación, que afectan al aprendizaje de la lectura y fundamentalmente a la velocidad y precisión lectora. Las consecuencias se reflejan en problemas de comprensión y experiencia pobre con el lenguaje impreso que impiden el desarrollo de vocabulario.

Esta dificultad a la hora de leer y escribir conlleva problemas de aprendizaje. Como todos los trastornos de aprendizaje puede afectar a la autoestima del niño, que percibe cómo el resto de sus compañeros aprenden más rápido y con menos esfuerzo, lo que puede hacerle pensar que es “tonto'”. Por eso es importante diagnosticar la dislexia cuanto antes. Y para ello es fundamental que padres y profesionales sepan reconocer los síntomas. 

La dislexia es uno de los trastornos más conocidos por la sociedad en general. Sin embargo, hay un conjunto de mitos falsos sobre su naturaleza, características e intervención. Por ello vamos a repasar algunos mitos alrededor de la dislexia:

La dislexia es un problema de visión

 Los problemas de visión no causan dislexia y las personas con dislexia no tienen más probabilidades que otras personas de desarrollar problemas de visión.

La dislexia es solo cosa de niños

Al igual que el resto de trastornos del neurodesarrollo, la dislexia persiste a lo largo de toda la vida. La repercusión y sus manifestaciones irán cambiando a lo largo de los años.

Es una enfermedad y, por tanto, puede curarse con el tratamiento adecuado

La dislexia no es una enfermedad, es un trastorno del aprendizaje. Como todos los trastornos del neurodesarrollo no se cura, sino que se mejora con la ayuda de especialistas. Muchos estudios han mostrado que con una intervención temprana e intensiva entre el 56 % y el 92 % de estos niños logran alcanzar el nivel de lectura promedio Para ello los especialistas realizan un trabajo centrado en la fonología y la conversión de grafemas a fonemas. Con una intervención adecuada se puede compensar y se pueden minimizar sus efectos. Es importante hacer un diagnóstico temprano, porque el cerebro de los niños es plástico y cuanto antes se trabaje sobre estas conexiones neuronales que dificultan el aprendizaje lector, mejores serán los resultados y menos riesgo habrá de fracaso escolar. Por tanto, cuanto más tarde se haga esa intervención, menor será el grado de mejora.

Si el niño escribe palabras en espejo, confunde las letras o no sabe cuál es la derecha y cuál la izquierda, es disléxico

Falso. La dislexia es una dificultad que afecta a la automatización de la lectura y que tiene como consecuencia una velocidad de lectura muy lenta. Los niños con este trastorno tienen una especial dificultad para establecer la relación entre las grafías y los fonemas. Leer y escribir en espejo lo hacen muchísimos y confundir letras niños en estadios iniciales, pero posteriormente estos errores desaparecen.

Si le cuesta aprender a leer y escribir es disléxico

No siempre es así. “Hay que hacer una valoración para cerciorarse de si es realmente dislexia y no una discapacidad intelectual, por ejemplo”. Actualmente muchos profesores tienen la formación necesaria para detectar cuándo un niño puede ser disléxico, por lo que es recomendable que los padres estén atentos, pero que confíen en el criterio del colegio. En el caso de que exista sospecha y el centro no haya informado, no está de más acudir a un especialista. Por tanto, la detección por parte de los padres o la escuela es fundamental.

Si un niño es zurdo tiene más probabilidades de tener dislexia

Antiguamente se pensaba que ser zurdo provocaba dificultades en la lectura y la escritura y durante muchos años se obligó a estos niños a escribir con la derecha. Esto ha generado un conjunto de mitos que todavía se mantienen y que no tienen ningún fundamento científico. Ser zurdo no predispone a tener problemas de lectura.

La dislexia no se manifiesta hasta los siete años

La dislexia no se puede diagnosticar hasta los siete años, ya que normalmente la adquisición de la lectura se empieza hacia los seis años y se da otro curso de margen. Sin embargo no debemos esperar a que fracase y sí empezar a trabajar desde el primer signo de alerta, se puede empezar a sospechar ya desde la etapa de infantil. Hay una cierta tradición de esperar cuando un niño no aprende a leer al mismo ritmo que los compañeros de clase pensado que posteriormente evolucionará, lo que es una práctica totalmente desaconsejable. Lo importante no es el diagnóstico, sino la detección e intervención lo más temprana posible. Aquellos niños que a finales de primero de educación primaria tienen muchas dificultades para automatizar la lectura deben comenzar a tener un trabajo más intensivo y, si no se produce una mejora notable durante el segundo curso, tienen mucha probabilidad de ser diagnosticados como disléxicos.

De padres disléxicos, el hijo también lo será

Tener antecedentes de familiares no determina que el niño tenga dislexia, pero sí que lo predispone, ya que la dislexia, como el resto de trastornos del neurdesarrollo, tiene un gran componente genético. Entre un 40% y un 80% de los casos de niños con dislexia tienen antecedentes familiares con problemas de lectura.

Por tanto, si un niño tiene antecedentes se le debe seguir desde el principio de Educación Infantil para poder detectar e intervenir lo antes posible.

Un mal hábito de lectura puede provocar la dislexia

La dislexia no se genera por una falta de hábito lector. Ahora bien, un niño que nace sin ninguna predisposición para tener problemas lectores, si no recibe una instrucción lectora adecuada y no lee regularmente, tendrá un nivel bajo de lectura, pero no dislexia. En el momento que trabaje intensamente la lectura, mejorará rápidamente. Por lo tanto, debemos maximizar los efectos beneficiosos que el ambiente puede aportar, como hacer un trabajo sistemático e intensivo en las escuelas y un hábito de lectura diario en casa.

Aquellos niños que hablan más de una lengua no pueden tener dislexia

Esto es falso. La dislexia no tiene nada que ver con el número de lenguas que hable el niño, afecta del mismo modo a los niños bilingües que a los monolingües.

Los niños con dislexia son vagos que no se esfuerzan para aprender a leer

Este es un mito que se debe desterrar de las aulas Los niños con dislexia no son vagos, sino que tienen muchas dificultades para leer e, incluso con mucho esfuerzo, pueden alcanzar un nivel lector. Las frases tipo “es un poquito vago” o “¿ves como si te esfuerzas lo consigues?” son especialmente peligrosasporque transmiten al niño que, de alguna forma, es culpa suya.  Por ello, lo realmente importante es no culpar al niño o niña, ya que esto podría afectarle negativamente a nivel psicológico, generándole sentimientos de culpa y frustración. Además, por mucho que se esfuercen, van a necesitar ayuda externa. Lo importante es proporcionarle a cada uno las mejores estrategias y actividades para que pueda conseguir su máximo potencial.

Los disléxicos tienen un cociente intelectual más bajo que el de la media

No son más listos ni menos listos que el resto de niños y niñas. De hecho, este no es un criterio para diagnosticar la dislexia. Si un niño tiene un cociente intelectual bajo, tendrá problemas de lectura como consecuencia de su baja capacidad cognitiva. Los disléxicos tienen problemas de lectura a pesar de tener un cociente intelectual dentro de la normalidad. El problema es que en la escuela primero se aprende a leer y luego se aprende leyendo y si la lectura está afectada, su rendimiento escolar también lo estará.

Los niños disléxicos sacarán siempre peores notas

El hecho de ser disléxico no implica sacar siempre malas notas, pero, en un porcentaje muy elevado, tienen problemas académicos. Durante los primeros años de la escolarización, los niños aprenden a leer y posteriormente aprenden leyendo. Si una herramienta tan importante para el aprendizaje está afectada, el aprendizaje también lo estará. Para el buen desarrollo educativo de los niños disléxicos es importante que el colegio emprenda las adaptaciones necesarias que ayuden a los alumnos con dislexia. Las comunidades autónomas establecen unos protocolos que abarcan desde exámenes adaptados, audiolibros, letras más grandes, y más tiempo para leer y escribir. Estas medidas son necesarias para los alumnos con dislexia.

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