FALSAS CREENCIAS SOBRE EL TEA

Falsas creencias sobre el TEA

La imagen estereotipada que tenemos del Trastorno del Espectro Autista (TEA) generaliza la idea de que las personas con ese trastorno pueden tener capacidades excepcionales y ausencia de emociones.

 

Analizamos qué es el TEA

 

El TEA (Trastorno del Espectro Autista) es un trastorno del neurodesarrollo  cuyas características principales conciernen la disfunción de varias áreas del desarrollo: habilidades para la interacción social, habilidades para la comunicación y presencia de comportamientos, intereses y actividades estereotipados.  Debido a que estas afectaciones reflejan una problemática en diversos aspectos del desarrollo infantil como el lenguaje, el funcionamiento social, la conducta y el desarrollo cognoscitivo, los TEA también son llamados trastornos generalizados del desarrollo. Los TEA engloban al autismo, al síndrome de Asperger y al trastorno desintegrativo infantil.

En la actualidad existe mucha información sobre el TEA. Sin embargo, hay muchos mito que perduran en torno al TEA que dificultan la aceptación por las familias y entorpecen su tratamiento. Por ello vamos a repasar algunas falsas creencias sobre el TEA.

 

 

Es una enfermedad

El autismo no es una enfermedad, es un trastorno del neurodesarrollo, con una variabilidad inmensa en sus manifestaciones, con la que se nace, aunque se manifieste más tarde y que va a acompañar a la persona toda la vida.

 

El TEA se cura

Como todos los trastornos del neurodesarrollo, no se puede curar, prevalece a lo largo de la vida. No obstante, sí se puede y se debe tratar. Existen diversos tipos de tratamientos psicoeducativos que tienen como objetivo minimizar o apalear la sintomatología relacionada con este cuadro clínico. Los fármacos pueden ayudar a mejorar aspectos concretos derivados del trastorno, pero en ningún caso lo curan.

 

Tiene un origen exclusivamente genético

En la actualidad no es posible determinar una causa única que explique la aparición del TEA, pero sí la fuerte implicación genética en su origen. La gran variabilidad presente en este tipo de trastornos apunta también a la relevancia que puede tener la interacción entre los distintos genes y diferentes factores ambientales en el desarrollo del TEA, pero por el momento, estos elementos no se encuentran claramente identificados, y aún es necesaria mucha investigación al respecto.

 

El TEA es causa de la falta de cariño

Numerosos estudios han confirmado que los factores genéticos juegan un papel muy importante en las causas del TEA, por tanto, los padres no son los culpables del trastorno de su hijo. No obstante es importante que establezcan un buen vínculo afectivo con él.

 

Las vacunas pueden causar autismo

Este es uno de los falsos mitos más extendidos, a pesar de que aún existen grupos de opinión que insisten en su veracidad. La comunidad médica y científica de todo el mundo apoya de forma unánime la conclusión de que no existe evidencia que relacione la vacunación y el desarrollo del TEA.
En 1998 se publicó en la revista científica The Lancet un artículo en el que se afirmaba que la vacuna conjunta de rubéola, varicela y sarampión, la que se conoce como triple vírica, podía provocar autismo. Andrew Wakefield, autor de la investigación, reconoció errores metodológicos en el estudio, se retractó y perdió su licencia médica. Sin embargo, el bulo se mantiene y la comunidad científica internacional se ve obligada a refutarlo continuamente.

Las personas con TEA no se comunican

Las personas con TEA presentan dificultad en la interacción social, la comunicación y la flexibilidad cognitiva. Las alteraciones de las habilidades de comunicación pueden variar desde las que no emplean ningún lenguaje verbal hasta las que tienen habilidades lingüísticas fluidas, pero encuentran dificultades para utilizarlas en una comunicación recíproca. Esto significa, por tanto, que las personas con TEA sí se comunican, aunque no todas lo hacen de la misma manera, ni todas recurren al lenguaje oral.

Sin embargo, se establece al autismo como un espectro, y por lo tanto establecer de manera inequívoca que todas las personas con TEA van a presentar estas alteraciones de manera similar es un error ya que cada persona manifestará estas alteraciones de forma distinta.

Todas las personas con TEA son extremadamente listas

Aunque hay casos de autismo de alto funcionamiento, no todas las personas con TEA tienen altas capacidades. El TEA es un amplio espectro en el que las capacidades intelectuales varían mucho entre casos. No es lo mismo el síndrome X frágil que el de Rett, el de Heller o el de Asperger. Todos son trastornos del espectro autista, pero cada uno tiene características diferentes. Cada síndrome y cada persona son diferentes, por lo que no se puede generalizar.

 

Las personas con TEA tienen habilidades especiales

De la misma manera que no todas las personas con TEA presentan discapacidad intelectual asociada, tampoco es posible generalizar afirmando que todas tienen un talento excepcional. Algunas de ellas pueden presentar talentos fuera de lo común, aunque sólo representan a una minoría de las personas con TEA. En muchos casos, estas habilidades están relacionadas con la forma en que funciona su cerebro o los intereses específicos que puedan tener.

 

Las personas con TEA son agresivas

La agresividad no forma parte del autismo. Para un niño con TEA, el comportamiento es otra vía de comunicación. En ocasiones experimentan niveles elevados de estrés relacionados con las dificultades para manejarse en entornos socialmente complejos e imprevisibles, que pueden manifestarse como conductas inadecuadas o no deseadas y que resultan extrañas a otras personas. No reaccionan así de forma intencionada, se sienten inseguros en el entorno. Por ello, tales situaciones que pueden afrontarse con los ajustes y apoyos necesarios.

Las personas con TEA prefieren permanecer aisladas y evitar el contacto con los demás 

Existe una tendencia en pensar que las personas con Trastorno del Espectro Autista prefieren mantenerse aisladas. Las personas con TEA tienen interés en relacionarse con las demás, pero, en ocasiones, sus diferencias en la comprensión y manejo de las situaciones sociales dificultan que puedan establecer relaciones con otras personas. En otras ocasiones, algunas personas con TEA pueden ser más sensibles a determinados estímulos sensoriales (táctiles, visuales, sonoros), por lo que pueden no sentirse cómodos ante algunas situaciones que implican. La sintomatología puede variar según cada niño, manifestándose desde lo más leve a lo más grave.

Las personas con TEA llevan asociada una discapacidad intelectual

Como en otros trastornos del neurodesarrollo, el Trastorno del Espectro Autista puede verse asociado o presentar comorbilidades como es el caso de la discapacidad intelectual. Muchas personas con TEA también tienen un deterioro intelectual. Incluso los que tienen una inteligencia normal o alta tienen un perfil de capacidades desnivelado. La brecha entre las habilidades intelectuales y las habilidades funcionales adaptativas es a menudo grande. No obstante, los TEA se manifiestan de manera diferente en cada individuo en relación a diversas características como es el caso de su capacidad intelectual, no todas las personas con TEA presentan discapacidad intelectual asociada, ya que actualmente sólo el 30% de los niños y niñas diagnosticados de TEA presentan discapacidad intelectual y por consiguiente no se puede asegurar rotundamente dicha afirmación.

 

Solo se presenta en la infancia

El TEA es un trastorno crónico que persiste durante toda la vida, lo que implica que sus necesidades van cambiando en función de su desarrollo.

 

Solo se presenta en varones

Tradicionalmente se ha observado un mayor número de diagnósticos en hombres que en mujeres, de hecho, los datos de las investigaciones apuntan a que el trastorno se presenta casi cuatro veces más en varones. Sin embargo, en los últimos años se está planteando que factores relacionados con diferencias en las manifestaciones del trastorno en función del género y con sesgos en los criterios diagnósticos, puedan estar afectando a limitaciones y retrasos en los diagnósticos adecuados de niñas y las mujeres. La falta de información en el ámbito científico provoca sesgos de género en la práctica profesional, los diagnósticos en el caso de las mujeres se retrasan aún más que en los hombres, incluso cuando las manifestaciones son evidentes, existiendo un mayor riesgo a que reciban diagnósticos erróneos o poco precisos.

 

Hay que trabajar para que se adapten al entorno

Es el entorno el que se ha de adaptar al niño. Las personas con TEA se relacionan de manera diferente con los objetos, con la alimentación, con las personas. Tienen una sensibilidad y una manera de aprender distinta y por eso es fundamental saber qué necesidades especiales tienen para poder ofrecerles un entorno en el que puedan desarrollarse y convivir con el resto de la sociedad.

 

Todos los niños con TEA tienen el mismo desarrollo

Cada niño tiene un progreso diferente, que varía no solo en función del tipo de trastorno, sino también de su entorno emocional, social, educativo, etc. El desarrollo no suele ser lineal y puede cambiar de un periodo a otro, de modo que pueden presentarse unas necesidades específicas en ciertos momentos y otras diferentes cuando cambian de etapa.

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