DISGRAFÍA

En el DSM-5 no se diferencia entre las dificultades relacionadas con la disgrafía y la disortografía, ambas se engloban en la denominación de «dificultades en la expresión escrita» en el conjunto de dificultades que corresponden al trastorno específico del aprendizaje.

La disgrafía es un trastorno de aprendizaje que hace referencia a las deficiencias de tipo funcional que afectan a la calidad de la escritura, concretamente al trazado o la grafía.  El defecto se aprecia en la calidad del trazo porque viene determinado por su mala ejecución. Esta alteración se produce dentro de límites estadísticos normales:  capacidad intelectual en los límites normales o por encima de la media; Ausencia de daño sensorial grave; Adecuada estimulación cultural y pedagógica; Ausencia de trastornos neurológicos graves con o sin componente motor.

También es importante tener en cuenta la edad para el diagnóstico de la disgrafía, la cual no se manifiesta hasta después del período de aprendizaje, es decir, pasados los siete años, de tal forma que a partir de los seis o siete años se puede hablar de una dificultad en la escritura cualquiera que sean el o los aspectos alterados. 

En muchas ocasiones es imposible hablar de un único factor en el origen de las disgrafías, aunque los factores de tipo motor constituyen su principal causa. No obstante, existen otros factores en la causa de las disgrafías relacionados con la maduración, el carácter del niño (la personalidad y la psicoafectividad) y las prácticas pedagógicas, que son condensables en factores instructivos (enseñanza inadecuada) y personales. Si bien se consideran tres categorías en los trastornos de la eficiencia psicomotora (niños con motricidad débil, niños con ligeras perturbaciones del equilibrio y de la organización cinético-tónica y niños inestables), en la práctica se estima que existen únicamente dos categorías de niños: por un lado, los niños torpes motrices y, por el otro, los niños hipercinéticos. Los niños torpes motrices tienen una edad motriz inferior a la cronológica, fracasan en actividades de rapidez, equilibrio y coordinación fina, sujetan mal el lápiz, escriben con lentitud, el grafismo está formado por letras fracturadas y grandes, la precisión es insuficiente, y la postura gráfica, incorrecta. Los niños hipercinéticos presentan una escritura irregular en sus dimensiones, la presión es muy intensa, los trazos son imprecisos, y la velocidad de escritura, muy alta.

Características

Las características o manifestaciones secundarias de tipo global que acompañan a las disgrafías son: una postura gráfica incorrecta, un soporte inadecuado del útil escritor, deficiencias en prensión y presión y un ritmo escritor muy lento o excesivo. Los principales errores primarios son:

— El tamaño de las letras excesivamente grande (por movimientos anómalos del brazo, coger el lápiz muy arriba o abajo).
— La forma de las letras (distorsionándolas o simplificándolas hasta hacerlas irreconocibles).
— La inclinación en el renglón o en las letras (por excesiva inclinación del papel o falta total de la misma).
— La espaciación de las letras o de las palabras (aparecen desligadas o, por el contrario, apiñadas e ilegibles).
— Los trazos (exagerados o gruesos o demasiado suaves).
— Los enlaces entre las letras (distorsionándolos, por desconocimiento o por dificultades para realizar los giros y rotaciones
necesarios).

Fuente:

Dificultades de aprendizaje y trastornos del desarrollo – manual didáctico.  María José Fiuza Asorey y María Pilar Fernández Fernández (ediciones Pirámide; 2014)

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