ACOSO A NIÑOS CON DISCAPACIDAD

niño triste
Hoy es un día triste. Hoy volvíamos a sentir una noticia de acoso y maltrato en personas con discapacidad.
 

El acoso hace referencia a cualquier tipo de maltrato, no solo a nivel físico, sino también psicológico y verbal. Los niños con discapacidades, tanto físicas como de desarrollo, intelectuales, emocionales o sensoriales, solo por tener capacidades distintas y ciertas diferencias que el resto, tienen mayor riesgo a sufrirlo.

Este es el acoso que vivió Jimy, un niño de 11 años con autismo y su madre Mayte, quien recibió una fuerte paliza por defenderlo.

Los hechos ocurrieron el pasado 2 de mayo en el parque de atracciones Warner de Madrid. Un hombre la tomó con Jimy porque tenía prioridad para entrar en las atracciones debido a su discapacidad, y luego con su madre que, tras intentar explicarle la situación de su hijo, acabó recibiendo una paliza, de tal magnitud, que perdió el conocimiento y acabó en el hospital.

Notícia completa en El País

Mayte Q., agredida en el parque Warner, en un área de juegos en Leganés. DAVID G. FOLGUEIRAS
Mayte Q., agredida en el parque Warner, en un área de juegos en Leganés. DAVID G. FOLGUEIRAS

El caso de Mayte, ahora en los tribunales, se ha convertido en la punta del iceberg de un problema que numerosas familias denuncian en el día a día. El acoso y sufrimiento que muchos niños y sus familias viven.

Los niños y jóvenes con necesidades especiales sufren un impacto a causa de sus afecciones de distintas maneras. Cada niño es único, como así también lo son las formas en que su afección les afecta. 

El problema es que, aunque muchos trastornos como el TEA, TDAH… cada vez son más conocidos por la sociedad, aún son discapacidades invisibles.  ¿Hace falta ir en silla de ruedas para ser reconocido como persona con discapacidad? Desde hace años las familias afectadas luchan para dar visibilidad a las discapacidades invisibles; pero aún queda mucho camino por recorrer.

Además vivimos en una sociedad falta de empatía y valores. Como sociedad, no aceptamos el hecho de que tratamos mejor a las personas con discapacidad. Y si lo hacemos, no aceptamos que tratemos mejor a las personas cuya discapacidad es invisible que a las personas cuya discapacidad tenemos identificada, lo que hace más difícil la inclusión del primer grupo. 

Y  la sociedad en general está desinformada sobre acerca de discapacidad e inclusión. 

Tradicionalmente el sistema educativo ha segregado a los “alumnos normales” en “centros normales” de los “alumnos especiales” en “centros especiales”.

Ahora, con la última, reforma educativa, la llamada Ley Celaá, se considera que no existe un concepto de normalidad, sino que dentro de la diversidad cada persona tiene diferentes capacidades. La escolarización del alumnado que presenta necesidades educativas especiales se regirá por los principios de normalización e inclusión y la escolarización de estos alumnos en centros de educación especial solo se llevará a cabo cuando sus necesidades no puedan ser atendidas en el marco de las medidas de atención a la diversidad de los centros ordinarios. 

Este cambio en el sistema educativo contribuiría no sólo a la integración de los alumnos, dotándolos de una plena inclusión, sino también a cambiar mentalidades retrogadas. No puedo evitar horrorizarme al leer noticias como la de Mayte y Jimy. Qué falta de empatía, educación y respeto tienen algunas personas. Si es que las podemos llamar personas. 

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